sábado, 4 de junio de 2011

PARA MI DULCE ANDREINA

Querida y admirada hija: este es quizás el poema más conocido alrededor del mundo, son incontables las traducciones que se han hecho, esta es una de ellas. Por ser la persona especial que eres, he escogido esta para ti, espero la disfrutes.
Con todo mi amor de padre, Chencho.
                            SÍ (IF)
Si logras conservar intacta tu firmeza
cuando todos vacilan y tachan tu entereza.
Si a pesar de sus dudas
mantienes tus creencias,
sin que te debiliten
extrañas sugerencias.
Si esperar puedes, inmune la fatiga,
y fiel a la verdad, reacia a la mentira,
el odio de los otros te deja indiferente,
sin creerte por ello, muy sabia o muy valiente.
Si sueñas,
sin por ello rendirte ante el ensueño.
Si piensas, más de tu pensamiento
sigues dueña.
Si triunfos o desastres
no menguan tus ardores;
y por igual los tratas,
como a dos impostores.
Si soportas oír tu verdad deformada,
para trampa de necios, por malvados usada.
o mirar hecho trizas por tu vida el Ideal,
y con gastados útiles recomenzar igual.
Si el total de victorias conquistadas
arriesgar puedes, en audaz jugada.
Y aún perdiendo, sin pena ni tristeza,
Con nuevos bríos reiniciar puedes tu empresa.
Si entregada a la lucha
con nervio y corazón
aún desfallecida persistes en la acción,
y extraes energía cansada
y vacilante de heroica voluntad
que te ordena: ¡adelante!
si hasta el pueblo te acercas,
sin perder tus virtudes
o con reyes alternas,
sin cambiar de actitudes.
Si no logran turbarte
ni amigos ni enemigos,
pero en justa medida
contar pueden contigo.
Si alcanzas a llenar el minuto sereno
con sesenta segundos de esfuerzo supremo…
lo que existe en el mundo
en tus manos tendrás.
Y además, hija mía: ¡Una Mujer serás!
                                                    Rudyard Kipling

Mi Andre: En todo el mundo no hay nadie como tú. Eres dueña de tu cuerpo, tus pensamientos, tus ideas; te pertenecen las imágenes que ven tus ojos y sabes escogerlas. Posees tus propias fantasías, tus sueños, esperanzas y miedos. Dado que eres dueña de ti misma, tienes que conocerte íntimamente. Hay aspectos que te confunden, otros que desconoces. Sin embargo, estés o no de acuerdo con todo lo que eres, esto es auténtico y representa el momento en el que vives. Te amas, te cultivas, te consientes. Para amarte, tienes que ser tú misma, amarte con tus virtudes y tus defectos, tu pasado, tus éxitos y tus fracasos. Descubres tus capacidades, tus valores; transformas tus defectos en cualidades, luchas para mejorar. Para cultivarte, te señalas un plan de estudios, de lectura, de conocimientos que te ayudan a superarte, de amigos que son impulso y soporte de tu superación. Te alejas de todo ser, hecho o acto que puedan lesionarte. Para consentirte te premias de pensamiento y obra porque estás en el camino de la superación. Te haces un regalo. Te miras al espejo y le hablas a esa amiga maravillosa y perfecta que siempre confía en ti. Y te felicitas porque, bueno… eres estupenda!
Te quiero, Chencho.